Los ancianos y los niños también cuentan con la ayuda de la reflexología, ya que aplicada de manera adecuada puede brindarles numerosos beneficios. Por supuesto, el tratamiento siempre deberá ser aplicado por un reflexólogo capacitado para ello.
Beneficios para los niños Al comenzar un tratamiento para los más pequeños, se debe tener en cuenta que se tratará de un masaje más ligero, con fricciones suaves y delicadas. Como ya se comentó en el artículo sobre el embarazo, los beneficios de la reflexología durante la gestación se extienden a los bebés y niños pequeños, es decir que ayudan y estimulan su correcto crecimiento. Es a partir de los ocho años de edad aproximadamente cuando además se favorecerá la tarea de las glándulas endocrinas, que entre otras cosas se ocupan del desarrollo de los huesos y de los músculos. Además, el masaje reflexológico estimulará el buen funcionamiento del sistema inmunitario, lo que es muy importante en niños que ya están expuestos a distintos ambientes, tales como la escuela, las clases extras, deportes, etc. Las sesiones serán de entre veinte y treinta minutos, dependiendo del caso y de los síntomas a tratar. Un ejemplo práctico y cotidiano del buen funcionamiento de estos tratamientos es el suave masaje de las vías linfáticas para disminuir la fiebre ligera, evitando así atiborrar al pequeño con medicamentos desde un primer momento. Es que la reflexología podal es una técnica inocua, preventiva y que mejora el bienestar general, incluso en el caso de los pequeños.
Ayudas específicas Además de lo mencionado más arriba, los bebés pueden recibir un suave masaje que solucione problemas de gases, diarreas o estreñimiento. En los momentos de la dentición, que suelen ser una etapa de gran incertidumbre para los padres, ya que no se sabe qué les duele o qué les pasa; el contacto de las manos en sus piececitos lo calmarán y ayudarán a que cualquiera que sea su dolencia, mejore con el simple contacto con la piel. Cuando los niños pequeños comiencen a ir a la guardería, la reflexología le ayudará a aliviar los nervios o la angustia que puede sentir frente a estos cambios tan importantes en su corta vida, que incluso puede producir problemas a la hora de conciliar el sueño. Lo mismo sucede cuando ingresan al colegio, ya que un buen tratamiento puede alejar la posible pérdida de confianza en sí mismos. Todo esto se suma a los tratamientos para los problemas físicos, que por supuesto pueden mejorarse desde los pies, porque la reflexología puede potenciar las defensas frente a resfriados, anginas, otitis y toda la variada gama de infecciones que son tan frecuentes durante estas edades.
Entender la reflexología Cuando el niño ya sea algo mayor, se le puede explicar de qué trata esta técnica. Haciéndolo de una manera sencilla, desde los tres o cuatro años puede comenzar a entender que al masajear los pies, se estimulan partes de su cuerpo para que él mismo se cure o mejore su bienestar, asegurando así una buena salud. Así los niños aprenderán que su organismo puede auto-regenerarse y curarse, y esto ayudará a que comprenda que alimentarse bien y tener buenos hábitos durante toda su vida serán la clave para crecer sano y fuerte. Así integraremos el cuidado de sí mismos dentro de la vida cotidiana, alejándonos de la tan extendida costumbre de creer que la salud es una cuestión exclusivamente de médicos, o aún peor, de farmacéuticos.
Masajes para los abuelos En el caso de los ancianos, un tratamiento puede ayudarles en sus funciones motoras -que se ven afectadas con el paso del tiempo- y en la regulación de su sistema nervioso. Además, la reflexología desempeña un papel fundamental en algo básico para mantener la buena salud: la eliminación de toxinas, a través de la estimulación de las funciones intestinales y urinarias. Pero esto no es todo, ya que también será muy beneficiosa para activar la capacidad respiratoria, aumentando la misma dentro de lo posible. Este masaje también será delicado y mucho más suave que el que se aconseja para un adulto joven. Es importante considerar la posible presencia de osteoporosis en estos casos. Las sesiones no suelen superar los veinte minutos de duración, pero esto depende de cada caso en particular. El reflexólogo profesional puede brindar el mejor asesoramiento en el momento del primer masaje.
Parkinson y reflexología El número de médicos que envían pacientes a realizar tratamientos complementarios es creciente. Uno de los casos frecuentes son los pacientes de Parkinson derivados a un reflexólogo, ya que un tratamiento apropiado puede ayudar a aliviar los síntomas de esta molesta enfermedad. El Parkinson es una enfermedad que afecta a las neuronas ubicadas en la zona del cerebro que coordina los movimientos. Produce temblores (habitualmente es un movimiento rítmico hacia atrás y hacia delante que se agudiza en posición de reposo o bajo estrés, que puede afectar a todo el cuerpo o a partes de él); provoca rigidez (falta de flexibilidad muscular, tensión, debilidad muscular); hace que se pierda la posibilidad de movimientos espontáneos (conocida como bradicinesia), lo que hace que todas las acciones sean más lentas; favorece una inestabilidad en la postura, lo que aumenta el riesgo de caídas; además puede llevar a una depresión y a dificultades en el proceso de masticado y tragado, además de otras dificultades como problemas para orinar y dormir o estreñimiento. El tratamiento reflexológico consiste en la estimulación de las zonas reflejas de los órganos afectados por este malestar. Es evidente que así se mejora notablemente la calidad de vida del enfermo, al mejorar sus funciones digestivas, relajar sus músculos, ayudar a que duerma mejor, etc. En general, además del masaje aplicado a las zonas específicas (cabeza/cerebro, sien/nervio trigémino, cerebelo/tallo cerebral, cuello, senos frontales, glándulas pituitaria, paratiroides y suprarrenal, aparato digestivo, cervicales, dorsales, lumbares, sacro y cóccix, hombro, codo, rodilla y escápula), el paciente recibirá entre sesión y sesión un masaje de mantenimiento diario. De todos modos, esto se decidirá frente a cada caso.
Tanto para los más jóvenes como para los mayores, la reflexología es una técnica global que nos ayuda a transitar mejor cada etapa de la vida.
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